Intro

Comenzamos esta loca aventura como un juego. El mismo consistía en ir hacia Andorra para trabajar en la temporada invernal y luego recorrer un exótico pais como Tailandia.
En el juego participaban varios jugadores, pero por diversos motivos solo tres fueron a Andorra. María, Humberto y Pablo.
Se comenzó a gestar el viaje y ya de entrada Humberto se abrió del mismo, lamentando con un dolor en su alma no poder realizarlo con nosotros.
El tiempo en Andorra transcurría, el frío se hacia notar y lo único que nos mantenía con alegría era saber que en poco tiempo nos íbamos a las playas lejanas, paradisíacas y exóticas del pais asiático.
Como siempre averiguamos los pasajes, los sacamos y trás un largo periplo que incluyó noche en el aeropuerto de Londres, pasar por la India, no comer y no dormir bien por tres días, llegamos a Tailandía.
Nuestra estadía allá fue espectacular, de película, de ensueño. Las playas, la gente, la diferencia de la cultura, el agua, el mar, las plantas, los animales, los turistas idiotas, los turistas buena onda, la música, las comunicaciones, la globalización, los transportes modernos y los de antaño.
Creo que estos viajes te hacen dar cuenta de lo que nos rodea. Desde una persona que agradece una sonrisa que uno le brinda, a ver un turista faltándole el respeto a las tradiciones milenarias. Pudimos ver lo frágil de la vida cuando estás parado donde el tsunami arrasó una isla, pudimos ver lo inmenso de la vida submarina, tocamos a un elefante en plena calle, vimos monos robando comida de la basura, aprendimos a regatear y hacer valer el dinero, aprendimos a comer la comida autóctona (algunas, no todas), aprendimos que la globalización rompe todo y contamina lo bueno, nos dimos cuenta que hay chantas en todos lados, pero que son más los que te ayudan y los que tienen buena onda.
Fue un viaje inolvidable. Un lindo final de juego, lástima que no todos los jugadores lo terminaron. Igual habrá más oportunidades de jugar, solo es cuestión de poner una moneda y seleccionar el número de jugadores.

Málaga

A Málaga llegamos con la única y exclusiva misión de visitar y conocer (en caso mio) a Maga. Luego el resto venía de yapa.
Maga es una amiga de María que estuvo con ella en Andorra en la temporada 2006-07 y además vivieron juntas el verano español del 2007; hacía más de un año que no se veían y la parada allí fue excluyente a cualquier itinerario que podríamos hacer luego de trabajar.
Nos recibió en la estación de trenes y luego nos abrió las puertas del depto que comparte con Mauri, su novio italiano.
Allí pasamos unos maravillosos días, tirados en la playa, conociendo los alrededores y los lugares que frecuentaban cuando vivían juntas. Comimos en el restaurant donde trabaja Mauri y nos hartamos de pescaitos. Una noche fuimos a un tablao a escuchar un poco de música flamenca y pasamos un buen rato conociendo parte de la cultura andaluz.
Luego de tres días hermosos, Maga y Mauri nos llevaron al aeropuerto y embarcamos rumbo a Londres y luego Tailandia.



































































Aqui es donde María vivió cuatro meses del verano 2007.























































Londres, un rato



en vuelo



Bangkok, unas horas



Railay






















































































Ko Phi Phi






















Ko Phangan

Para pasar de un mar a otro decidimos ir primero a Ko Phangan, es más chiquita y se encuentra al lado de Ko Samui, la más famosa. Son las dos principales isla en el Golfo de Tailandia, aguas pertenecientes al Mar Meridional de China.
Optamos por ir primero a esta, por su ubicación y por la recomendación que teníamos de unos argentinos que encontramos en Railay.
Llegamos de noche, a las 19.00hs, trás hacer un ferry, dos buses y otro ferry, fuimos a una agencia de viajes y le pedimos un alojamiento. Lo único que le pedimos a la señora era que tenga aire acondicionado, pileta y esté en la playa (pedimos poco, eh?).
Era de noche, nos llevaron desde el puerto en una van, no se veía el camino, los autos pasaban a gran velocidad por el camino entre la selva, muchas scooters iban y venían, la soledad, el peligro, el desconocimiento del lugar nos jugaba en contra. Llegamos a las cabañas, nos registramos y entramos... Eran espectaculares, amplias, con aire acondicionado, la pileta al lado de la arena, el mar a unos metros, al costado un restaurant y al otro lado un sauna. Muy lindo.
Nos metimos a la pileta, nos dimos un baño y nos fuimos a comer a otro restaurant por la ruta.
Al día siguiente alquilamos una scooter para recorrer la isla e ir a las otras playas, ya que la nuestra no era muy buena para nadar.
Y asi con la motito nos recorrimos la isla entera, andando por entre la jungla, en caminos de tierra, yendo a las playas "top", a otras más aisladas, cruzándonos con elefantes, con gente del lugar y con ingleses borrachos.
Una muy linda isla que nos acogió con su calidez, su gente amable, sus blancas playas y unos días maravillosos.














Ko Samui

La isla de Ko Samui se encuentra un poco más al sur de Ko Phanga, más cerca del continente.
Es más grande que la otra y tiene más playas.
Nosotros decidimos ir a la más popular ya que por nuestra experiencia es la que tiene mejores playas. Sabíamos que no iba a ser desierta, pero tampoco pensamos que nos molestarían tanto los vendedores y los jet ski que habían en el lugar. De todos modos no opacaron la belleza del lugar ni la comodidad que tuvimos.
Dormíamos en una cabaña a 30 metros de la playa, por lo tanto luego de levantarnos nos poníamos nuestras mallas, cargábamos agua, cartas y toalla en la mochila y nos íbamos a la blanca arena a tirarnos panza arriba. Lo mejor era cuando ni la sombra ni el agua nos refrescaban, nos escapábamos a la cabaña, poníamos el aire acondicionado a 15º y nos tirábamos en la cama. Al rato volvíamos a la playa y estábamos como nuevos.
Durante la estadía comíamos en la playa pollo asado vendido por los lugareños, lo acompañábamos con choclo a la parrilla y papitas fritas de bolsa y a la tarde comíamos un rico ananá. Sino nos escapábamos al super y luego de mucho tiempo volvimos a comer sandwiches de jamón y queso en pan lactal.





































Bangkok

Bangkok es de esas ciudades que te producen una mezcla de sensaciones. Es rara, es cosmopólita dentro de lo tradicional, es rica y moderna, pero es pobre y quedada, está tecnologizada y es cavernícola a la vez.
Los grandes shopping, los grandes hoteles contrastan con la pobreza y las chozas, los taxis modernos con aire acondicionado, con los tuk tuk, esos taxi moto que manejan a mil y se meten por cualquier lado, con tarifa arreglada de ante mano. Tiene colectivos destruidos donde la gente viaja casi hacinada y un tren aéreo por sobre la ciudad con plasmas y música funcional. Todos estos contrastes se viven a cada segundo en la gran capital.
Nosotros dormimos en la zona de Khao San Road, una calle de parada obligada para los mochileros. Son un par de cuadras con cientos de puestos en la calle, ropa, comida, bares, gente que te hace cosas en el pelo, agencias de turismo, sastres, tailandeses con carteles que dicen "the strongest shot in town", cerveza en puestos, cerveza tirada de barril en la puerta de una farmacia; cosas asi abundan por Khao San Road.
Además está muy bien ubicada, cerca de los templos, cerca del río y del centro.
En Bangkok teníamos tres días para hacer todo. Teníamos que recorrer los templos, todos ellos budistas, donde la imagen del buda es venerada por peregrinos que asisten de toda Tailandia para rezarle. Eso nos llevaría un día.
Otro día queríamos ir de excursión a unos lugares unos km al norte, donde veríamos un mercado flotante muy grande, el puente del río Kway, famoso por la película y por su negro pasado y también el denominado "Templo del Tigre", lugar donde uno puede ver y tocar un montón de tigres.
El tercer y último día lo usaríamos para hacer las compras en un multitudinario mercado al aire libre, donde miles de personas asisten los fines de semanas para saciar su hambre capitalista.





































































































































































La primer mañana en Bangkok nos fuimos a caminar en busca del Gran Palacio, antigüa residencia del rey de Tailandia. Hoy en día solo tienen lugar algunos ritos budista y además es el lugar donde se encuentra el "Buda Esmeralda". Una pequeña escultura que muestra al buda sentado de 75 cm de alto, pero realizada en jade. Lleva el nombre de "esmeralda" porque se creía que estaba hecho en ese material. Es el templo de mayor convocatoria en el país, miles de budistas se dan cita allí para rezarle.


































































































El templo del Buda reclinado o acostado, representa el paso del Buda a la muerte. Es una imponente escultura de 49 metros de largo por 15 de alto y se encuentra en uno de los mayores templos en Bangkok.























































El templo del Gran Buda, es un pequeño templo en el centro de la ciudad, pero tiene una imagen del Buda parado que tiene como 50 metros de alto, es enorme, es gigante y uno allí abajo se siente como una hormiga.
En ese lugar hay muchos monjes y feligreses que se acercan a pedir, agradecer y venerar a su dios. Un lugareño nos ofrecía una jaula con pajaritos, diciendo que es de buena suerte soltar a los mismos frente a esa imagen.


















De recorrida por el río de Bangkok, de fondo el Temple of Dawn.

















María en la bulliciosa Khao San Road de noche; sumado al caos del lugar el agobiante calor y humedad de la capital.






















































































Esto es parte del mercado flotante. Es un lugar donde hay canales y la gente se mueve en botes y va comprando diferentes mercaderias o comidas. Se puede recorrer en bote a remo, a motor o caminando a través de algunos puentes.
Luego tomamos un bote a motor y nos internamos por los pasajes, viendo diferentes viviendas y familias que se mueven asi.






















































































Esta fue la parada del tour en el puente sobre el río Kway.
Este puente fue construido por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial para tratar de llegar a China. Fue construido por prisioneros de guerra en tiempo record y las muertes de los constructores fue abismal.
Luego de la derrota japonesa el ramal fue desmantelado y ahora quedan algunas partes que se utilizan a modo turístico, pero el sentimiento de desazón está presente en el ambiente.




























































































Estas cinco fotos son del famoso "Templo del Tigre", una de las mayores estafas que uno puede conocer. Te venden la excursión con fotos de los tigres saltando y jugando con los monjes, uno también puede ver fotos de turistas sosteniendo la cabeza de los animales, dándoles la mamadera a los recién nacidos, jugando con una pelota y un tigre adulto. Todo falso. Al llegar uno tiene que abonar demasiado para lo acostumbrado en Tailandia, luego adentro del lugar y cuando espera la gran reserva del cual le han hablado, el lugar es muy árido, con algunos animales sueltos comiendo algunos pastos por ahi y flechas que indican donde encontrar a los grandes felinos.
Al llegar al "Tiger Canyon" un voluntario te dice como tenes que portarte, que podés llevar y que no, te dice no llevar lentes (cuando todos los voluntarios los tienen puesto), te hace dejar la mochila, y otras cosas más. Luego te explica que solo pueden pasar de a uno y que un voluntario te sacará las fotos (imposible que lo hagas vos), te explica también que los que quieran sacarse una "foto especial", como por ejemplo tocándole la cabeza al tigre o las tan famosas sosteniéndole la cabeza, tenes que pagar el doble de lo que pagaste para entrar.
Pasada esta explicación de rutina, haces una cola. Llegado tu turno, un voluntario te agarra la cámara de fotos, otro te agarra la mano y te van llevando hacia los animales, quienes duermen haciendo la digestión y no se mueven. Si por alguna razón alguno se mueve, el cuidador lo azotará con su mano y/o gorro de tal manera que el pobre bicho seguirá durmiendo. Ah, me olvidaba, están encadenados al piso de tal manera que solo pueden respirar y mover su cola.
Al rato de estar alli, el mismo voluntario que explicó como funciona este circo, se para frente a los turistas y a viva voz comienza a gritar que dentro de un rato, cuando la digestión de los animales haya concluido, ellos los harán jugar en el agua y un selecto grupo de diez personas pueden mirar desde unos metros, detrás de un fuerte vallado que pondrán. Como integrar ese grupo? Pagando la misma cantidad que pagaste al entrar a la reserva.
Uno se pregunta, tanta plata necesitan los monjes para llevar adelante su humanitaria tarea? y al salir del cañon te enteras por qué hacen esto. A escasos metros de allí están preparando jaulas y falsos hábitats para encerrar a los animales. Los monjes preparan un ZOOLOGICO!!!! Impresentable! Fraude! Estafa! Robo! Todas estas palabras eran las que las personas del tour decíamos al salir de allí.

















María junto a un famoso tuk tuk, moto taxi donde uno pacta la tarifa antes de subirse; hay que regatear porque siempre te quieren cobrar el doble de lo que sale, hay que ponerse duro e irse, luego te buscan y te dicen "ok, ok". Otras veces uno no te quiere llevar, pero algún compañero si y te lleva ese otro. Siempre hay que repetir la tarifa, y bien claro, porque cuando pueden te acuestan.

















Esta es la estación del skytrain, un tren aéreo que atraviesa la ciudad. Tenés aire acondicionado, música, plasmas que indican las estaciones y un servicio ultra moderno.

















María junto a un tuk tuk de día y en la zona de los shopping.
Son enormes y uno tiene la particularidad de tener una gran tienda de marcas, muchos locales oficiales y un sector donde hay miles de locales chiquitos que venden imitaciones, cosas de baja calidad y podés pelearle el precio. Ojo, no tienen probadores ni espejos, pero es muy barato....
















María junto a la bandera tailandesa, atrás los grandes edificios que denotan como el sudeste asiático está creciendo a pasos agigantados. Grandes empresas, grandes hoteles y grandes conglomerados hacen de Bangkok algo raro.

Londres

La capital inglesa nos esperaba luego de un duro viaje de regreso. Allí solo teníamos unas horas para recorrer los lugares más conocidos y famosos y además saludar al gran Humberto Baffa.
Él nos esperó en el aeropuerto de Heathrow y de allí nos fuimos a Picadilly Circus, al no encontrar alojamiento por la zona nos fuimos hacia otro lado. Luego a la noche comimos en la zona de Leicester Square, cerca de los teatros, de las luces y de la noche londinense.
A la mañana siguiente y trás una noche complicada por el cambio de horario, nos fuimos a caminar por el Tower of London, el TATE y el Big Ben, luego un metro express y un tren al aeropuerto de Luton para tomar un nuevo avión que nos depositaría en Reus, a unos km de Barcelona.
En tan solo unas horas María pudo absorver algo de Londres, de su gente y muy poco de su cultura; todo porque caminamos dos horas mirando, recorriendo algo y sacando algunas fotos para inmortalizar la fugaz visita.



















con Humber en el aeropuerto de Heathrow, allí nos espero con un cartel de bienvenida con nuestros alias.























María y Humber en Picadilly Circus con un típico bus doble piso!!



















Con María en el Tower of London, un lugar que uno lee en los libros y ahora lo tuvimos ahi...



















María con el Big Ben de fondo, que raro lluvia en Londres...!



















un besito para poder seguir caminando bajo la lluvia, el Big Ben de testigo.

Barcelona, última parada

y luego de Londres nos tocaba un día en Barcelona, escala final de nuestro viaje. Allí nos fue a buscar Tina al aeropuerto y nos demostró una vez más que es una amiga!!
En Barcelona paramos con Nacho y Nuria, dos amigos de María que nos brindaron todas las comodidades que puedan necesitar dos viajeros. Estamos eternamente agradecidos a los dos, son unos maestros.
Luego de esos momentos solo nos quedaba volver a casa.




















María con Tina en la estación de trenes de Vilanova i la Gertrú




















María, Tina y yo en la estación de trenes, esperando que venga el tren que nos deposite en Barcelona Sants para ir a la casa de Nacho y Nuria.





















María con Nacho y Nuria, de fondo la plaza Cataluña de Barcelona.